¿Qué pasa cuando las infancias enfrentan una emergencia?
Una situación de emergencia —ya sea un desastre natural, un conflicto armado, el desplazamiento forzado o la violencia comunitaria— rompe la sensación de seguridad de una niña o un niño.
En ese momento, su cerebro entra en «modo supervivencia». La prioridad del organismo es protegerse, lo que bloquea las áreas del cerebro dedicadas al aprendizaje, la curiosidad y el juego.
Nuestro Rol:
Desactivar la Alarma
del Miedo
El acompañamiento emocional no es un lujo; es un derecho y una herramienta de protección vital. Nuestro trabajo consiste en intervenir para desactivar esa alarma interna al haber vivido una situación de emergencia y validar lo que la niña o el niño está sintiendo.
Al proporcionar un espacio seguro de escucha, logramos:
Restablecer la calma: Ayudamos a regular el sistema nervioso.
Procesar la vivencia: Permitimos que identifiquen y nombren lo que les sucedió.
Prevenir daños a largo plazo: Sin este apoyo, las consecuencias pueden afectar gravemente su desarrollo emocional, social y psicológico.
El "puente" hacia la recuperación
Nos convertimos en un puente estratégico. Una intervención oportuna permite que una niña o niño transite del estado de alerta y miedo al estado de la calma, el aprendizaje y el juego.
Sin este puente, el camino hacia la recuperación educativa se vuelve inalcanzable.
Al cuidar su salud emocional, estamos garantizando que puedan volver a ser niños y retomar su futuro.